Batalla de Cartagena de Indias

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Batalla de Cartagena de Indias

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Batalla de Cartagena de Indias

La batalla de Cartagena de Indias empezó tal día como hoy (13 de marzo) pero en el año 1741 y está dentro de la Guerra del Asiento o Guerra de la Oreja de Jenkins.

Esta guerra se desencadenó (entre otros motivos) porque el guardacostas español  La Isabela, al mando del capitán Juan León Fandiño, interceptó y abordó al Rebecca inglés capitaneado por  Robert Jenkins (un conocido pirata inglés que se dedicaba a saquear buques por aquella zona), cortándole la oreja y diciéndole la famosa frase “Ve y dile a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve”. Jenkins recogió su oreja, la metió en un frasco de alcohol y se volvió a Inglaterra.

Hay que recordar que en aquella época los ingleses deseaban poder realizar comercio con las posesiones españolas y esto estaba prohibido, de ahí que se dedicaran al contrabando y la piratería, algo que España intentaba impedir.

Jenkins aprovechó un momento en el que las relaciones entre ambos países eran tensas para ir al parlamento británico y contar lo que le había sucedido. La oposición y la opinión pública consideraron este acto como una ofensa a su honor nacional y pidieron que se le declarara la guerra a España, acto que tuvo lugar el 23 de octubre de 1739.

Inglaterra preparó una flota enorme para llevar a cabo una acción decisiva contra las posesiones españolas en el Caribe y la joya de la corona no era ni más ni menos que Cartagena de Indias, en la actual Colombia, que era la plaza clave estratégica del comercio en aquella zona.

Antes de mandar todo lo “gordo” a Cartagena de Indias, se produjeron varios ataques. Entre ellos están el de La Guaira, donde los ingleses salieron derrotados ampliamente aún a pesar de intentar entrar enarbolado la bandera española en sus navíos, el de Portobello, donde una conquista sin apenas resistencia fue celebrada por todo lo alto en Londres y dos primeros intentos en la propia Cartagena de Indias.

En el primer intento, Vernon quería conocer exactamente las defensas de la ciudad y para ello mandó un barco con la excusa de entregar una carta a Blas de Lezo y otra al gobernador, Pedro Hidalgo.

Los españoles no dejaron entrar al navío inglés y Vernon tuvo que pensar otra táctica, que fue disparar contra la ciudad para comprobar cómo era la respuesta española y evaluarla. No hubo tal respuesta y se decidió a desembarcar 400 hombres que fueron fácilmente repelidos.

El segundo intento fue con 13 navíos y esta vez Blas de Lezo sí mandó desplegar los 6 navíos españoles, consiguiendo atrapar en un fuego cruzado a los ingleses, que ante la adversa situación de su flota tuvieron que retirarse.

El tercer intento ya fue el más conocido de todos. Inglaterra envió 186 navíos a terminar de una vez por todas con esa defensa y conquistar Cartagena de Indias. Esta flota  se convirtió en la mayor vista hasta el desembarco de Normandía.

Por el bando español Blas de Lezo solo contaba con 6 navíos de línea ( el Galicia,  San Carlos, San Felipe, Dragón, África y el Conquistador) y unos 3600 hombres, de los cuáles 600 eran arqueros indios. Las fuerzas de Vernon ascendían a  186 navíos, 27000 hombres y 2000 cañones. Ante estos números, la superioridad británica era clara y manifiesta, pero Blas nunca pensó en rendirse y se preparó para resistir y no rendir la plaza.

La gran flota británica fue avistada el 13 de marzo de 1741, lo que puso en vilo a la ciudad. Antes de disponerse a desembarcar, Vernon silencia las baterías de las fortalezas de Chamba, San Felipe y Santiago. Luego se dispuso a cañonear la fortaleza de San Luis de Bocachica día y noche durante dieciséis días. Bocachica estaba defendida por Carlos Desnaux con 500 hombres que, finalmente, tuvieron que replegarse ante la superioridad ofensiva. Tras esta fortaleza solo quedaba la Fortaleza de Bocagrande como entrada a la bahía. En la primera se prendió fuego a cuatro barcos para impedir la navegación del estrecho canal y, en la segunda, dos barcos, en contra de la opinión de Blas de Lezo de que no serviría para mucho tras lo visto en Bocachica, para impedir igualmente el acceso a la bahía. El bloqueo del canal de Bocagrande no sirvió para mucho, como había pensado el almirante De Lezo.

Tras esto, Vernon entró triunfante en la bahía y a su vez, todos los defensores españoles se atrincheraron en la fortaleza de San Felipe de Barajas tras haber abandonado la fortaleza de Bocagrande. Vernon, creyendo que la victoria era cuestión de tiempo, despachó un correo a Inglaterra dando la noticia de la victoria. Cuando llegó a Londres tal fue la alegría con la que se recibió la noticia que el rey ordenó acuñar unas monedas conmemorativas, en las que se veía a Vernon triunfante y a Blas de Lezo arrodillado mostrando la derrota española (curiosamente se le representaba de cuerpo “entero”, a pesar de haber perdido en batalla una pierna, un brazo y un ojo, motivo por el cuál se le conocía por “medio hombre”)

moneda blas de lezo arrodillado ante Vernon

Pero aún los españoles no habían arriado la bandera y lucharían hasta el final por defender Cartagena de Indias.

Vernon ordena cañonear el Castillo de San Felipe día y noche y, finalmente, decide dar un rodeo,  desembarcar y adentrarse en la selva para atacar por la retaguardia.

Grave error. Al hacerlo, los ingleses se vieron muy duramente afectados por las enfermedades propias de aquella zona, como la malaria, perdiendo cientos de hombres.

Aún y todo, decidieron atacar con infantería el castillo y los 600 hombres que todavía quedaban vivos en las filas españolas no podrían poner en aprietos su toma.

Rápidamente Blas de Lezo ordenó formar una defensa con 300 hombres armados únicamente con armas blancas que fue muy efectiva, causando más de 1500 muertos entre los ingleses.

En esta situación y sabiendo que ya había mandado informar a Londres de su victoria, Vernon vio como la moral de sus hombres iba descendiendo enormemente puesto que no contaba con una defensa tan extraordinaria y además las enfermedades iban causando estragos.

Tenía que capturar como fuera ese castillo y finalmente ordenó atacar nuevamente, esta vez con escalas que habían construido para asaltar la fortaleza. Pero claro, todo el peso de la artillería hacía que su avance fuera lento y desde la fortaleza no dejaban de disparar, causando muchos muertos. Finalmente llegaron hasta las puertas y se dieron cuenta de que las escalas que habían construido no alcanzaban hasta lo alto de las murallas, debido a que Blas de Lezo, anticipándose a ese ataque, había mandado cavar un foso alrededor de la muralla precisamente con esa misma finalidad.

Los atacantes estaban desprotegidos y eran blanco fácil de los españoles, que causaron una masacre con su continuo fuego.

Con la llegada del día, el campo de batalla estaba repleto de cadáveres, heridos y mutilados y los españoles aprovecharon la situación para realizar una carga con bayoneta que provocó el pánico entre los británicos y su posterior huida hacia los barcos.

Vernon aun no aceptaba una derrota tan humillante y ordenó cañonear desde los barcos el castillo durante otros 30 días. Las enfermedades seguían causando muchas muertes y a ello se unió la falta de provisiones, por lo que no tuvo más remedio que ordenar la retirada, quemando incluso algunas de sus naves por falta de la tripulación necesaria para gobernarlas.

Blas de Lezo contempla victoria- batalla Cartagena de Indias

En cuanto la verdadera noticia llegó a Londres, el rey prohibió hablar de esta derrota tan humillante a todos sus cronistas, a lo cuál se sumó toda la prensa británica.

El resumen de bajas del bando inglés fue de unos 11000 muertos y 7500 heridos, 6 navíos de tres puentes, 13 de dos puentes, 4 fragatas y 27 transportes. Por el lado español se perdieron los 6 navíos de línea ( quemados por ellos mismos), 800 muertos y 1200 heridos.

Tras esto, España consiguió mantener sus posesiones en la zona durante unas décadas más.

Blas de Lezo pereció unos meses después debido a una enfermedad y no se sabe con ciencia cierta dónde reposan sus restos.

Hoy en día hay una fragata de la clase Alvaro de Bazán (ya hablaremos de éste también otro día) que lleva su nombre, la F-103 y recientemente se ha levantado una estatua en Madrid rindiéndole los honores que sin duda merece.

estatua Blas de Lezo Madrid- batalla Cartagena de Indias

 

Y también tiene una estatua, cómo no, en la propia Cartagena de Indias.

Estatua Blas de Lezo- Batalla Cartagena de Indias

 

 

 

 

 

 

 


1 Comment

Johne809

4 octubre, 2016 at 9:57 pm

Very neat article post.Much thanks again. Much obliged. gcekefdfecff

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