La Expedición Balmis: España vence a la viruela

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La Expedición Balmis: España vence a la viruela

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La Expedición Balmis o Real Expedición Filantrópica de la Vacuna

La Expedición Balmis fue un viaje filantrópico llevado a cabo por el médico español Francisco Javier Balmis en 1803 con el objetivo de llevar la recién descubierta vacuna de la viruela a los territorios de la Corona Española en América.

A finales del siglo XVIII la viruela era la enfermedad más mortífera a la que tenía que hacer frente el ser humano y, concretamente en Europa, llegó a tener una tasa de mortalidad de un 30%, convirtiéndose en una auténtica epidemia que se propagó enormemente debido al gran aumento de la tasa de población. Incluso los que sobrevivían a la enfermedad quedaban ciegos, con marcas de por vida o con una variante mas rara que producía hemorragias y era más letal que el ébola, con una tasa de mortalidad cercana al 90%.

En 1796 el médico inglés Eduard Jenner descubre que las lecheras se contagiaban de una especie de “viruela de vaca” debido al contacto con estos animales al ordeñarlos, pero que de alguna manera conseguían quedar inmunizadas contra la mortífera variante de esa enfermedad que era la viruela humana. Decidió probar a inocular suero de esa viruela a un niño de 8 años y, a pesar de desarrollar síntomas leves de la viruela vacuna, finalmente el niño sobrevivió. Siguió probando en otros niños y todos respondieron de igual forma, con lo cuál había descubierto la vacuna contra la viruela humana.

xpedición Balmis-Eduard Jenner

En 1798 Jenner publica sus descubrimientos y ya en 1800 la vacuna había llegado a España.

Tan solo 5 años después de las publicaciones de Jenner, Carlos IV rey de España, bajo el asesoramiento de Francisco Javier Balmis, decide organizar una expedición para llevar esta vacuna a todos los territorios españoles del Nuevo Mundo, donde la enfermedad también causaba estragos debido a que los indígenas no poseían anticuerpos para una enfermedad que nunca habían conocido antes.

Recordemos que los habitantes de los territorios españoles de ultramar eran todos considerados súbditos de la Corona con los mismos derechos e igual de españoles que los de la propia España.

La propia hija del rey Carlos IV también había sufrido de esta enfermedad.

Pero surge un problema para la Expedición Balmis. En una época en la que el medio de transporte más rápido era un barco a vela y en la que no existía la posibilidad de conservar la vacuna en frío,

¿de qué manera podía llevarse a los territorios españoles sin que se perdiera durante el viaje?

Balmis decidió que la mejor manera de hacerlo era  transportar la vacuna inoculándola en niños de un orfanato, concretamente de la Casa de Expósitos de A Coruña. Así, 22 niños huérfanos y la propia rectora de ese orfanato formarían parte de la Expedición Balmis. La idea era ir inoculando a los niños de 2 en 2 cada semana para que la vacuna no llegase a perderse.

Esta idea podría catalogarse de dudosa ética bajo estándares del siglo XXI pero en aquella época se necesitaba una solución al problema de la viruela y además, la vida de esos niños en el orfanato iba a ser muy dura, ya que serían expulsados de él a los 15 años sin la educación o el conocimiento de un oficio que les permitiera ganarse la vida de manera digna y, por lo tanto, su futuro era muy negro.

La propia rectora, Isabel Zendal, se embarca en dicha aventura y se convertirá en un personaje de gran arrojo y valentía durante todo el viaje. Su propio hijo formaba parte de los 22 que partieron de A Coruña y consiguió que ninguno de los que estaba a su cargo muriera durante el viaje. La Organización Mundial de la Salud reconoce a Isabel Zendal como la primera enfermera de la historia de la sanidad pública en misión internacional.

El propio Balmis escribió esto sobre Isabel Zendal en Macao (1806):

La mísera Rectora que con el excesivo trabajo y rigor de los diferentes climas que hemos recorrido, perdió enteramente su salud, infatigable noche y día ha derramado todas las ternuras de la más sensible Madre sobre los 26 angelitos que tiene a su cuidado, del mismo modo que lo hizo desde A Coruña y en todos los viajes y los ha asistido enteramente en sus continuadas enfermedades”.

El 30 de noviembre de 1803, la Expedición Balmis parte del puerto de A Coruña a bordo de la corbeta María Pita (personaje del que hablaremos en otra entrada) con toda su tripulación dispuesta a escribir una de las misiones más heroicas de la historia de España. El Capitán de la corbeta María Pita fue Pedro del Barco y España, natural de Somorrostro, Vizcaya.

El primer punto de parada va a ser Santa Cruz de Tenerife, donde son muy bien recibidos y pasarán un mes vacunando. El 6 de enero de 1804 parten de Canarias con destino a Puerto Rico, llegando a San Juan el 9 de febrero del mismo año. El recibimiento fue un poco frío debido a que otro médico español (Francisco Oller Ferrer)  ya había experimentado con la vacuna, puesto que la había pedido a la isla de Santo Tomás que era colonia británica. Hubo una polémica entre ambos médicos sobre cómo se practicaban las inoculaciones e incluso con el propio gobernador de la isla, lo que provocó que momentáneamente peligrara la expedición, que necesitaba proveerse de más niños. Esto a su vez llevó a Balmis a meditar sobre dividir en dos la expedición para acelerar la difusión de la vacuna en tan extensos territorios.

El 12 de marzo de 1804 la Expedición Balmis partía de Puerto Rico rumbo a Venezuela, con menos niños de los deseados debido a las trabas impuestas por el gobernador. Debido a los problemas de salud de un niño y a problemas en la corbeta, se varió el rumbo hacia Puerto Cabello en vez de ir a La Guayra, donde se les esperaba con gran expectación. En ese momento, la expedición se divide en tres grupos para vacunar más rápido y se juntan más tarde en Caracas, donde se crearán las Juntas Centrales de Vacuna para establecer un método contínuo de vacunaciones cuando la expedición prosiga su camino hacia otros territorios. También allí tendrá lugar la división final en dos grupos: el del propio Balmis y el de José Salvany, subdirector de la expedición.

Balmis se dirigirá a Centroamérica, mientras Salvany irá a Nueva Granada (actual Colombia) , el Virreinato del Perú (actualmente Ecuador, Perú, Chile y Bolivia) y Buenos Aires en el bergantín San Luis. Tras 7 años de recorrido y de múltiples esfuerzos, el viaje acabaría para Salvany en Cochabamba, donde murió en 1810.

Por su parte Balmis recorrió todo México  y posteriormente se dirigió a Manila (Filipinas) con otros 25 huérfanos, a bordo del navío Magallanes partiendo de Acapulco el 8 de febrero de 1805.

La travesía por el Pacífico finalizó con la llegada a Manila el 15 de abril de 1805. Allí Balmis recibió una importante ayuda de la iglesia para organizar  la vacunación de la población indígena.

El 16 de septiembre llegó a Macao con 3 niños huérfanos en sus brazos y, después de que un tifón destruyera el barco de alquiler portugués en el que viajaban, lo hizo a bordo de un junco chino. Solo su voluntad de hierro hizo que consiguiera evitar todo tipo de peligros e incluso a los piratas chinos que amenazaban aquellas aguas.

Aún y todo, continuó su viaje a tierras chinas puesto que descubrió que no había llegado la vacuna todavía.

Cuando ya regresaba a España, consiguió convencer a Robert Patton, gobernador de la Isla de Santa Elena (bajo dominio británico) en 1806 para que aceptaran la vacuna.

Expedición Balmis- Ruta

En 1808 y ya en España, Balmis se negó a jurar obediencia a José Bonaparte y por ello fue proscrito, confiscándose sus bienes.

El 12 de febrero de 1819 fallecía el director de la Expedición Balmis a los 66 años de edad en Madrid.

¿Qué fue de Isabel Zendal? Se sabe que la expedición llegó a Acapulco en 1809 y que iban tanto ella como su hijo. Se quedaron a vivir en Puebla y ya no volvieron nunca más a España, continuando allí sus vidas. El reconocimiento le llega ya que, desde 1975, la Presidencia de la República de México otorga la medalla al mérito en enfermería “Isabel Cendalla” (nombre con el que se conoció a Isabel durante algún tiempo) y la Escuela de Enfermería de San Martín de Texmelucán también lleva su nombre. En A Coruña hay un monolito que se levantó en su honor y en el de los 22 niños del hospicio que propiciaron esta gesta y también tiene una calle dedicada (Calle de Isabel López Gandalia). En el Domus (museo del hombre) hay 12 columnas mirando al Océano Atlántico que también conmemoran este hecho.

Cuando el propio descubridor de la vacuna recibió noticias de lo que había hecho la Expedición Balmis, escribió:

“No puedo imaginar que en los anales de la Historia se proporcione un ejemplo de filantropía más noble y más amplio que este”.

Alexander von Humboldt escribió en 1825:

“Este viaje permanecerá como el más memorable en los anales de la Historia”.

Expedición Balmis- Placa A Coruña

Sirva esta entrada también para rendir homenaje a todas estas personas, que con una valentía insuperable consiguieron salvar millones de vidas y que, aún hoy en día, permanecen en el olvido de mucha gente y no se explica como se merece en los libros de historia.

Para mas información sobre la Expedición Balmis:

 

 

 

 

 

 


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